Día: 22 enero, 2015

Mi experiencia dejando de morderme las uñas con hipnosis

Morder uñas

Toda la vida, desde que tengo uso de memoria, mordiéndome las uñas (“onicofagia” en términos clínicos). Era algo automático en mí. Estar nervioso y morderme las uñas. Recuerdo cuánto me dolían los dedos en época de exámenes. Un mes sin parar de morderme las uñas hacía que terminara con dolor de dedos, la uña prácticamente comida, los dedos enrojecidos.

Recuerdo que cuando empecé a trabajar me avergonzaba de mis dedos y los escondía bajo las palmas de la mano. Ese truco me funcionó hasta hace poco. En mitad de una sesión una paciente me dijo: “No sabía que te mordías las uñas”. Me habían pillado. A modo de broma la dije: “Debería dejar de mordérmelas. No creo que hable bien de un psicólogo tener estas uñas de desquiciado”. Como siempre, el humor era una buena salida y me sirvió para proyectar. Lo que realmente me desquiciaba era seguir mordiéndomelas pero por fin tenía un motivo para dejar de hacerlo: me habían pillado.

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