Mi receta para lograrlo

¿Alguna vez te has planteado el poder que tiene en tu vida el tener opciones? Optar es sinónimo de libertad. Tener opciones significa tener alternativas, en caso de errar tienes otras posibilidades que poner en práctica. La opción te libra de la tensión a fallar, simplemente porque si fallas tienes un plan B. Tener opciones refuerza nuestra autoestima y ego, dándonos a entender dentro del marco sociocultural que tenemos un valor.

Piensa en las épocas más felices de tu vida y las identificarás como aquellas en las que has tenido más opciones. Más gente con la que pasar tu tiempo, más posibilidades de hacer planes con la persona amada, más oportunidades para poner en marcha tu proyecto y alcanzar tu sueño, mayor sensación de que te suceden cosas nuevas cada día, más oportunidades para sentirte guapo/a, etc.

Piensa ahora en los momentos más difíciles por los que has atravesado. Uno de los componentes que ha hecho tan duro esos períodos es la reducción drástica de alternativas. Ninguna persona desea pasarlo mal, esa es la última opción, la que se toma cuando no queda otra. Períodos en los que has tenido la economía más ajustada que nunca y no has podido gastar dinero en nada más que en lo necesario, momentos en los que has tenido menos gente a tu alrededor con la que poder disfrutar, períodos en los que te has sentido enjaulado/a en una ciudad de la que por más que lo has intentado no has podido salir por falta de una oferta de empleo en otro sitio, trabajos que te han hecho miserablemente infeliz pero que has tenido que realizar porque no tenías otra opción, etc.

Lleva este ejemplo a una situación cotidiana: la pérdida de peso. Te sientes frustrado/a por no tener opciones a la hora de ponerte ropa, siempre vas con lo mismo porque es lo único que te entra, con otra ropa te sientes incómodo/a, no te sientes atractivo/a con nada que te pongas. Consigues perder ese peso que te sobra y antes de llegar a tu meta, tan sólo perdiendo los primeros kilos te vas sintiendo mejor, más alegre. Sencillamente tienes opciones nuevas: más ropa que ponerte, más posibilidades de sentirte atractivo/a, tu esfuerzo da resultados y ya tienes un mecanismo para sentirte bien y premiado/a por algo que controlas, tú eliges sentirte bien invirtiendo tu esfuerzo en la pérdida de ese peso extra. La opción es lo que te da esperanza para continuar y sentirte feliz durante todo el proceso. El poder de la opción en tu vida es innegable.

Coloquialmente se dice que “el dinero da la felicidad”. Yo digo que el dinero sólo es un medio para tener opciones. Sin embargo, el dinero por sí solo no da la felicidad, ya que puedes pasar de ser una persona tremendamente pobre con problemas a una tremendamente rica con problemas si no estás enfocado en generarte opciones.

¿Crees que alguien que gana una auténtica millonada pero tiene que estar todo el día trabajando para poder afrontar sus enormes gastos y estilo de vida es alguien con opciones y, en consecuencia, feliz? ¡No! Esa persona envidia al pobre, al parado, al desempleado, que no tiene que hacer nada en su día a día pero que tiene todo el tiempo del mundo para sí mismo. Paradójicamente, quien está desempleado envidia a ese rico con alto ritmo de vida. Ambos, en este ejemplo, están enfocados en la opción que no tienen en ese momento.

Por tanto, clave para ser feliz resulta tener opciones, pero maticemos, opciones que nos sumen. Porque todos tenemos opciones en todo momento, siempre tenemos opciones para estar aún peor y mejor. Sin embargo, malentendemos la opción como opciones negativas cuando puedes optar a estar peor y no tomar esa opción es optar a estar mejor. No hacer nada que te perjudique es beneficiarte, dicho de otro modo.

Personalmente he vivido momentos en los que la opción positiva parecía inalcanzable. Cuando esto sucede generalmente es porque o no estamos haciendo nada por lograr nuestra meta (acomodados en la queja) o estamos enfocando a una meta muy alta que requiere de mucho trabajo previo consiguiendo objetivos menores.

Es por esto que a la hora de tener metas grandes cuyo éxito resulta de una combinación de factores controlables e incontrolables, recomiendo por experiencia propia el centrarnos en las opciones más inmediatas, en aquellas que sí controlamos y que sin dejar de ser difíciles no son imposibles a día de hoy.

Me ha llevado casi un año aprender que para lograr una meta enorme hay que ir cumpliendo pequeñas metas hasta tener las suficientes que te garanticen el salto al siguiente nivel. Te regalo lo que he aprendido durante todo ese período en estas líneas para que no cometas los mismos errores que yo cometí, para que mengües tu frustración hasta el punto necesario para servirte de motivación y para que llegues con el depósito tan lleno como sea posible a tu objetivo.

¿Qué ingredientes emplear para lograrlo?

1) Esfuérzate pero  no en cualquier objetivo sino en aquello que te genere opciones.

Si te esfuerzas en algo que no te va a ayudar a conseguir las opciones que buscas sólo gastarás tu energía en creer que no tienes posibilidad de cambio. Seguirás en el mismo punto de partida eternamente.

2) Mucha paciencia

Cuanto más alta es la meta más paciencia necesitarás. La recompensa a tu paciencia será la satisfacción por haberlo logrado, por haber deseado durante tanto tiempo alcanzarlo. Lo bueno se hace esperar.

3) Frustración motivadora

Frustrarte sólo hará que te des cuenta de cuánto deseas alcanzar tu meta y cuánto te fastidia no tenerla ya en tu vida. Que tu frustración sea tu motivación. Que cada momento frustrante sirva para desear no volver a tener ni uno más porque en tu siguiente intento de lograrlo pondrás toda la carne en el asador y lo logres.

4) Reinvención

Tras cada intento, si no lo has logrado aún, toca reinventarse. Seguro que puedes hacerlo mejor de lo que lo estás haciendo. Seguro que tienes recursos por explotar en los que probablemente aún ni siquiera hayas reparado. No temas reinventarte. Te hará mejor.

5) Suerte

El único factor incontrolable a priori pero siempre se logra a base de repetición. Puedes tener todo en contra, no controlas la suerte pero sí controlas volver a intentarlo hasta que coincida tu esfuerzo y esa suerte imprescindible para que las grandes metas se alcancen.

 

Mi receta para lograrlo

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