Roles tóxicos: la sordera emocional

Personas con sordera emocional son aquellas que no atienden a la emoción ajena ni a la propia.

En el primer caso manifiestan una brutal amnesia ante lo hablado en términos emocionales con otra persona en múltiples ocasiones. De ahí radica que con estas personas haya que mantener la misma conversación emocional constantemente, ya que no atienden a este mensaje, no “lo escuchan”.

Viven en un plano básico de emocionalidad y cualquier construcción por encima de lo estrictamente necesario les aturulla y bloquea, sintiéndose incómodos y en terreno totalmente desconocido.

Un análisis más detallado a continuación.

Características de este tipo de personas

  • Ausencia total de empatía
  • Discurso rígido, previsible
  • Creatividad bajo mínimos
  • Sólo perciben acciones en los demás, no emociones
  • Sienten que el error ajeno viene de no seguir su ejemplo
  • Se ponen como ejemplo de buen comportamiento
  • Nula capacidad de autocrítica
  • Especializados en adaptarse al comportamiento ajeno a través del mutismo
  • Es frecuente hacerles una pregunta abierta y que no respondan verbalmente
  • Incapacidad para adaptarse a la emoción ajena
  • Son proveedores de servicios como quien trata de disimular carencias especializándose en cosas innecesarias
  • Son poco diestros a la hora de ofrecer apoyo emocional
  • Involución a nivel personal en cuanto a autoconocimiento
  • Personas que viven a gusto en el desconocimiento
  • Personas centrados en lo específico, que sólo necesitan saber la verdad más próxima para darle sentido a su vida
  • Desconectadas de la globalidad en todos los niveles

Su percepción del mundo

  • Sordera emocionalEste tipo de personas no buscan nuevos horizontes sino que habitan en la complacencia propia de la racanería emocional y personal.
  • Fruto de su complacencia no optan a mejorar nunca su situación a través de retos personales. No lo intentan y así nunca fracasan.
  • En el contacto esporádico se presentan como personas complacientes y agradables.
  • En el contacto continuado y frecuente se muestran como personas vacías que no aportan nada más que compañía.

Origen de este comportamiento

  • Sentimiento de inferioridad con respecto a los demás enmascarado por su alto y bueno concepto de sí mismos/as
  • Viven bajo la coraza de quien jamás se equivoca porque temen darse cuenta de ser erróneos si se someten a juicio ajeno o propio
  • Basan su vida en no estar equivocados, por tanto, esa situación es la que más evitan
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