Síndrome de Wendy

 

“La casa de un hombre puede parecer un castillo desde fuera; por dentro es a menudo su guardería” (Clare Boothe Luce)

 En la obra de J. M. Barrie, Peter Pan invita a una niña llamada Wendy Darling al país de Nunca Jamás para que ejerza de madre de la pandilla de los niños perdidos. Este episodio significativo llevó a Dan Kiley, tras el éxito alcanzado por su libro, a publicar El dilema de Wendy. Se trata de un ensayo sobre las personas que protegen a su pareja –o a otras personas importantes de su vida– como si fueran sus madres. Es un rol que pueden desempeñar indistintamente hombres o mujeres, aunque es más común entre ellas.

Quien padece el síndrome de Wendy tiene dificultades para controlar su propio rumbo y, para compensarlo, se vuelca en dirigir la vida del otro adoptando una actitud maternal. Según Kiley, el síndrome de Wendy se reconoce por estas actitudes:

-Insiste en ejercer de madre protectora y asume la responsabilidad que elude Peter Pan.

-Siempre se muestra disponible; si no, experimenta un sentimiento de culpabilidad.

-Periódicamente acusa a su protegido de abusar de su buena fe, aunque tampoco hace nada para cambiar la situación.

Así como el de Peter Pan es fruto de la sobreprotección en la infancia, las causas de este otro síndrome hay que buscarlas en un pasado familiar en el que Wendy se sintió excluida, por lo que en la edad adulta asume el papel de los padres que no ha tenido. Para ello se valdrá de la primera persona cercana que se deje cuidar, normalmente la pareja.

Una dificultad que presentan ambos síndromes es que quienes los sufren no suelen reconocerse en su rol y recurren a justificaciones. Peter Pan disfraza su inmadurez de amor por la libertad, y Wendy atribuye sus cuidados maternales a la incapacidad o irresponsabilidad de la persona que toma bajo su protección.

Acabar con el cuento

“Existir es cambiar; cambiar es madurar; madurar es seguir creándose a uno mismo sin fin” (Henri Bergson)

En su libro Las mujeres que aman demasiado, la terapeuta Robin Norwood se centra en la tendencia femenina –aunque no es una actitud exclusiva de las mujeres– de buscar hombres que hacen sufrir. Por una extraña álgebra amorosa, las personalidades pacíficas y estables son descartadas a priori en la elección de la pareja, ya que se sienten más atraídas por caracteres complejos que desatan tormentas.

Al comprobar que muchas mujeres, tras fracasar con un determinado modelo de hombre, vuelven a enzarzarse en una relación de similares características, la autora encontró las causas en un deseo de “amar demasiado”. Es decir, frente a la relación serena que no requiere movilizar todos los recursos disponibles, la persona adicta a amar desesperadamente necesita a alguien que se lo ponga difícil, lo que a menudo implica enamorarse de alguien que no muestra el mismo afecto ni el mismo nivel de compromiso. Para salir de esta adicción destructiva, Norwood propone un programa de recuperación en 10 puntos:

1. Buscar ayuda profesional.

2. Hacer de la recuperación una prioridad vital absoluta, lo que implica hablar abiertamente con la pareja sobre la situación.

3. Buscar un grupo de apoyo formado por personas que entiendan el problema.

4. Desarrollar la propia espiritualidad mediante la práctica diaria, a través de la meditación u otro medio que promueva la calma.

5. Dejar de manipular y controlar a los demás, incluyendo no dar consejos y directrices que no nos han pedido.

6. No engancharse a los juegos de pareja con papeles de rescatador, perseguidor o víctima.

7. Enfrentarse a los propios problemas y defectos, ya que a menudo tratamos de reparar los de los demás para silenciar los nuestros.

8. Cultivar lo que se necesita desarrollar en uno mismo, sin esperar a que la pareja cambie para poder realizarse.

9. Volverse lo bastante egoísta para situar nuestro bienestar, trabajo y prioridades en primer plano.

10. Compartir con los demás lo que hemos experimentado y aprendido, para ayudarlos y no repetir los mismos errores.

Al final, se trata de acabar con el cuento que nos impide ser personas libres y autónomas.

Vía | El País

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11 pensamientos en “Síndrome de Wendy

  1. Hola Paco, muy interesante, por cierto no has escrito nada del sindrome de Peter Pan?, si lo has hecho pasame el enlace please. Un abrazo y no lo olvides, vamos a ser muy grandes, tigre.

  2. Hola Juanma. El de Peter Pan saldrá en unos días. Ya te adelanto que es muy interesante, sobre todo para los hombres, que lo padecemos.

    Un abrazo!!!

  3. […] Si voleu trobar pautes d’actuació per deixar de ser com la Wendy,  podeu accedir a la Revista de psicologia […]

  4. Muy interesante el artículo, leí el libro de Norwood y me pareció excelente, sin embargo, me gustaría más información para combatir ese terrible sindrome de Wendy.

    Será que tenes en versión digital el libro “el dilema de Wendy”? Me gustaría ampliar esa información.

    Gracias,

  5. hola, creo padecer buena parte de los isntomas que se integran bajo el epigrafe “sindrome de wendy” y me gustaria saber si conoceis de algun grupo de apoyo en madrid capital.la verdad es que estoy intentando buscar pero no lo consigo.espero que podais orientarme.
    un cordial saludo,
    carlos

  6. Estoy interesada en recibir comentarios

  7. hola…sabes durante cuatro años tube una relacion bastante dificil y fuerte sobre todo porque mi ex lastimo mucho mi autoestima, y yo me aferraba a estar con el apesar de todo porque no podia consevir la idea de estar sin el…por mucho tiempo despues estube muy deprimida ya que nos separamos definitivamente y un buen dia conoci a utra persona que sentia me trataba bien y pense que jamas nadie me habia tratado asi…por lo que sin conocerlo mas que cuatro meses me case y ahora siento que tengo el sindrome de wendy ya que tengo los sintomas que aunque me cueste trabajo reconocer se que actuo asi; por ejemplo a mi esposo le pido que me diga Mama; me gusta abrazarlo se hace con un bebe cuando lo duermes entre tus brazos y hago todo para que el no se enoje, de hecho siento que no puedo agradeserle con nada el que juege conmigo o que me diga cosas bonitas mas que con evitarle que haga cosas en la casa, tambien me siento indispensable y principalmente asumo toda responsabilidad …ayudenme que puedo hacer…les agradeseria si me pudieran responder a mi correo …aleesdia713@hotmail.com…gracias

  8. todo esta interesante …gracias quiciera que hablaran mas del sindrome de wendy y que hicieran test pata poder detectarlo de manera mas oportuna,rapida y facil

  9. Hola los felicito por sus comentarios y por la oportunidad de prestar la ayuda a tanta gente que no encuentra la salida a sus problemas cotidianos, sus respuestas son entendibles para todo pùblico y sobre todo para a quel que lo està padeciendo gracias.

  10. Hola soy psicòloga y estoy pasando un duelo muy grande que es la perdida de mi madre-padre, me criticaròn mis amigos, colegas, y demàs conocidos que como es posible que toda una doctora en psicologìa no pueda superar en unos cuantos dìas la pèrdida de su progenitora, se olvidan todos ellos de que somos ante todo un ser humano tambien. Gracias les envio un gran y fraternal saludo desde Mèxico.

  11. […] 10. El síndrome de Wendy […]

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