Así superé mi timidez

Supongo que le llaman timidez cuando realmente lo que quieren decir es vergüenza. Y la vergüenza no deja de ser una reacción ante la percepción real o imaginaria de que otras personas te juzgan y que en ese juicio sales mal parado. Esa percepción directamente me bloqueaba. Y esta desagradable sensación me persiguió hasta aproximadamente los 25 años.

Esto significa que pasé los primeros 25 años de mi vida viviendo con el miedo a hacer lo que me apetecía por miedo a ser juzgado. Si tenía ganas de hablar en una reunión con muchas personas directamente me paralizaba por miedo a decir algo inapropiado y que se rieran de mí. Si quería hablar con alguien prefería hacerlo en petit comité que rodeados de más personas que pudieran entrometerse en lo que decía y hacerme sentir invisible. Por supuesto, si una chica me gustaba pensaba que mágicamente ella mediante telepatía se daría cuenta de cuánto me gustaba. Esa era la única forma de que ella se diera cuenta, ya que yo jamás se lo iría a decir por vergüenza, por timidez. El miedo a ser rechazado era tan grande que justificaba no intentarlo y así estar a salvo.

Créeme que cuando hablo con alguien que tiene un problema y digo “Te entiendo” no es un término que digo por decir. Entiendo las emociones negativas porque he estado lidiando con ellas en primera persona mucho tiempo. Hasta hace unos años pensé que había tenido mala suerte por tener en mi mente obstáculos que creía que no tenían el resto de personas de mi edad. Sin embargo, con el tiempo me he dado cuenta de que ese fue mi entrenamiento para hoy poder conectar con tantas personas y, sobre todo, para conocerme un poco más y mejor.

Si has trabajado conmigo sabrás que cualquier cosa que te recomiendo para conseguir tu meta personal es algo que yo he probado antes. Si no compruebo por mí mismo que algo es eficaz jamás se lo recomiendo a nadie. Muchas personas me habéis escrito preguntándome por cómo poder ser más decididas, menos dubitativas… y este post es mi respuesta a vuestra consulta. Os voy a contar mi experiencia personal sobre cómo superé mi timidez.

Hasta ahora lo que sabes por este post es que era una persona muy tímida. Déjame decirte que esa etapa afortunadamente ya pasó. Y quiero que sepas que quitarte una carga que has arrastrado durante 25 años es uno de los mayores gustos que jamás me he dado.

Prueba a sumergir una pelota de playa en el mar. Por mucha fuerza que hagas por hundirla ésta saldrá disparada hacia la superficie. Eso fue lo que me pasó a mí. Pasé de estar hundido 25 años en cuanto a mis relaciones personales para salir disparado hacia arriba. Y en esa tarea ando en esta etapa de mi vida. Trato de no ponerme ningún límite. Si veo a alguien que me gusta o con quien me apetece hablar voy y lo hago. Sin pensármelo. No tengo nada que perder. No me obligo a nada. Si alguien no me interesa no me obligo a hablarle. Pero si me impacta, por la razón que sea, no dudo en hacerlo

Los ingredientes para superar mi timidez fueron:

  • 25 años de frustración deseando hacer cosas que no me atrevía a hacer
  • 1 pizca de aburrimiento
  • 1 cucharada de curiosidad por saber qué pasaría si hacía algo que no había hecho antes
  • La creencia de que mi situación tan sólo podía mejorar
  • Seguir mis 4 normas para hablar con alguien que me gusta

 

MUY IMPORTANTE: Sigue estas 4 normas cuando quieras entablar un contacto sano con alguien. Tenlas siempre presente para evitar caer en la tendencia actual de confundir seducir con tratar a las personas como objetos sin sentimientos que por desgracia cada día está más presente. De todo esto te hablé en el podcast “La seducción está contaminada” que puedes escuchar haciendo Clic Aquí.

La parte mala de esta historia es el tiempo desaprovechado (¡25 años!). El tiempo es el bien más importante. Es lo único que jamás se recupera. Por eso, si eres tímido o tímida te recomiendo que no dejes pasar el tiempo. Jamás vas a encontrar un momento ideal para dejar de lado tu timidez. De hecho, el momento ideal quizás sea éste que te ha conducido a leer estas líneas.

Una vez que te atrevas a hacer cosas nuevas y ver que lo peor que te llevas es una mala reacción perderás el miedo a intentarlo. Cuanto más lo intentes más libre te sentirás y más en sintonía y conexión contigo mismo/a, con tu esencia. Romper la timidez no deja de ser un juego con el que diviertes a tu niño/a interior, el cual siempre está ahí hablándote cuando se siente bien o mal.

Puedes tener un freno, puedes tener falta de decisión, puedes dudar de tus capacidades, puedes temer hacer el ridículo… Todos estos son miedos que vas a tener. Tan sólo has de saber que estos miedos están en tu mente. Al final vas a creer lo que tu mente te diga. Si tu mente te dice que vas a hacer el ridículo sentirás que lo harás. Incluso aunque no lo hagas, si tu mente te sabotea no vas a disfrutar de la experiencia de romper tu timidez y ser tú mismo.

Si sientes que ahí radica tu bloqueo simplemente trabaja con tu mente para que ésta sea tu amiga y no tu enemiga, para que sea quien te ayude en lugar de sabotearte, para que te alas en lugar de frenos. Es por eso que diseñé hace años dos hipnosis que han sido un éxito de descargas y que van a darte el empujón mental y emocional que necesitas para atreverte a ser tú mismo/a.

1) Hipnosis: Confianza en tu éxito

Es una hipnosis abierta que puedes usar para cualquier meta que te marques. Haz Clic Aquí para ver la descripción detallada.

 

2) Hipnosis: Rompiendo el sabotaje por sintonización

Cuando algo te sale mal sintonizas con que todo te va a salir mal y dejas de intentarlo. Ese sabotaje al final te hace creer que eres incapaz de algo que ni siquiera has intentado en mucho tiempo. Éste es el bloqueo que tiene el 90% de las personas tímidas. Quita el freno mental que te hace temer a que algo salga mal. Con esta hipnosis te atreverás a intentar algo que deseas realmente hasta que disfrutes. La meta no es otra que disfrutar siendo tú mismo/a. Haz Clic Aquí para ver la descripción de esta hipnosis.

 

Espero que este texto te haya inspirado tanto como a mí me ha removido positivamente el recordar recuerdos anclados en mi pasado de tímido. Lo mejor de esos recuerdos es que ya no son una realidad en mi vida sino un eco de la antigua versión que fui hace unos años. Espero que esta sensación sea también la tuya muy pronto.

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