El lenguaje no verbal de Donald Trump

El lenguaje no verbal de Donald Trump es tan diferente como él. Estamos tan acostumbrados a los discursos medidos al milímetro, tanto verbales como no verbales, que una de las grandes bazas que ha sabido jugar Trump ha sido la de salirse de ese molde. Considero que parte de su éxito ha sido que los votantes han visto en él a alguien auténtico, que tiene comportamientos absurdos como cualquier persona, pero que también dice verdades que nadie se atreve a decir. Estas, a mi entender, han sido las bazas que ha jugado y con las que ha ganado a Clinton en la carrera por ocupar el despacho oval de la Casa Blanca.

A continuación detalle los aspectos no verbales que más me llaman la atención y que, a mi entender, lo diferencian de un político al uso.

El OK

Es el gesto más característico en el lenguaje no verbal de Donald Trump. Es un gesto con el que enfatiza lo que quiere decir y que a mi entender tiene también un componente de gesto autorregulador, ya que haciéndolo se controla, se gestiona, libera tensión. Incluso me atrevería a decir, que en determinados contextos es un gesto de placer, similar al que realiza cualquier persona frotándose las manos cuando está disfrutando una situación o anticipando la llegada de algo positivo. Trump, al igual que quien se frota las manos de placer, lo hace en contextos en los que viene un punch line a continuación o un argumento que le deja en muy buen lugar frente a Clinton o, directamente, un ataque sobre ella.

El OK y L

Es una versión del anterior gesto pero con una compensación posterior que tiene varias funciones. Al curvar la mano para hacer el signo de OK acumula tensión, el signo de L serviría en primer lugar para extender dedos y liberar tensión de modo camuflado y visiblemente aceptable. Por otro lado, el signo de L se asocia en Estados Unidos con la palabra Loser (perdedor) y, por tanto, tiene mucha lógica cómo lo usa cuando se refiere a aspectos mejorables o que alguien ha hecho muy mal según su criterio.

Es una forma encubierta de faltar a alguien, de hacer en quien le escucha que a nivel subconsciente asocie al objeto de su discurso con ser un perdedor y, por tanto, ganar en autoridad y valor frente a su rival.

Es uno de los gestos más astutos que he visto jamás, sobre todo por el efecto que causa en el observador y cómo le beneficia

El dedo acusador

Es un gesto muy habitual en figuras que se sienten con poder sobre otros. Tiene varias modalidades en las que se usa el dedo índice para apuntar a alguien. En casos como el de Trump señalar hacia abajo implica un desprecio hacia la persona a la que se refiere, ya que la considera muy por debajo de él. La mayoría de los políticos realizan este gesto encubierto (puño cerrado que señala) para no parecer muy agresivos. No es el caso de Trump, quien ha basado en la agresividad su campaña.

Palmas a la vista

Es un gesto clásico que trata de transmitir honestidad. A veces lo acompaña con encogimiento de hombros, con la intención de transmitir desconocimiento ante sucesos determinados que pueda entenderse como inocencia.

Ambas manos empujando hacia abajo

Este gesto, también conocido como el muro, es una metarreferencia al muro que hace meses dijo construir en la frontera con México. La función con la que lo emplea es para remarcar el mensaje y transmitir ser el líder del grupo que arenga a las masas a tomar una determinación. Lo emplea tanto porque transmite sentimiento de pertenencia a un grupo y proyecta cercanía para con su electorado. El propio Trump ha dicho verbalmente en múltiples ocasiones que no es un político sino un ciudadano. Con este tipo de gestos afianza esa creencia en la audiencia e inocula la creencia de “soy uno de vosotros, puedo hacer lo que haríais vosotros”.

¿Artificial o natural?

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Mi opinión es que toda esta no verbalidad está entrenada pero no pulida. Un lenguaje no verbal pulido le convertiría en un político al uso que transmite artificialidad. Sin embargo, se aprecian rutinas que conectan en muchos casos con procesos subconscientes, pero que al fin y al cabo suponen automatismos que ha creado a fuerza de repetición. Podemos decir por tanto, que su no verbalidad ha sido trabajada pero jamás a costa de su naturalidad e imprevisibilidad.

VER ANÁLISIS NO VERBALES DE RAJOY, AZNAR…

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