Roles tóxicos: el agresor

El agresor es una persona que, desafortunadamente, nunca brilla por su ausencia. Está presente en la mayoría de contextos y tiende a agruparse con personas de su mismo corte moral.

Definamos al agresor.

  • El agresor se caracteriza por ser una persona que carece de poder formal (no se lo otorga su puesto de trabajo, sus relaciones sociales, su prestigio personal o profesional).
  • El agresor se autovalora en función de cuánto consigue imponerse a otras personas. Es lógico, ya que quien no tiene poder lo consigue a base de “arrebatárselo” a otras personas.
  • El modus operandi del agresor es atacar, retar y desafiar. No tiene otra forma de interactuación en su catálogo comportamental.
  • El objetivo preferido del agresor es la persona insegura o con poca confianza. ¿Motivo? Su forma de agredir al otro es atacando a la seguridad de su víctima, creando malestar en ella, por ello prefiere siempre un objetivo fácil (inseguro) a uno que pueda plantarle cara.
  • Los agresores se unen en grupo siempre por poseer un enemigo en común. Es decir, el agresor de une a otras personas porque así ve más factible dañar o atacar a otra/s persona/s de su entorno. En este sentido, el agresor es totalmente ventajista.
  • Como puedes imaginar leyendo hasta aquí, el agresor es cobarde. Jamás se enfrentará a alguien superior a él. Tan sólo agrede a quien es inferior o no tiene un repertorio de conductas tan agresivo como el suyo.

Recomendaciones al tratar con este tipo de personas.

  1. El agresor siempre tratará de comernos terreno, siempre calibrará las opciones de dañar a la otra persona. Por lo tanto, es necesario no darle la posibilidad de que ninguno de sus intentos sean exitosos. Dicho de otro modo, si te sientes agredido/a por alguien, preocúpate mucho de que esa persona no consiga que su próximo intento resulte exitoso, ya que si te tiene tomada la medida te estereotipará hasta el punto de degradarte con respecto a él. Esta degradación puede ser cierta o no, pero con que la percibas será estigmatizante, lo cual es lo que el agresor busca.
  2. Una buena técnica para anular al agresor es la evitación a nivel no verbal. Ya que estas personas se nutren de sentirse importantes al arrebatarles poder, importancia o ridiculizar a otras, eliminar su materia prima es su muerte segura. Por tanto, resulta bastante eficaz no prestar ningún tipo de atención a esta persona y, en situaciones extremas, discriminarla no ofreciéndole algo que estés ofreciendo a la mayoría. En este punto, el agresor sabrá que no tiene cabida, ya que para él no eres interesante o digno de tu atención. El mensaje que él percibirá es que no le atiendes y, por tanto, le estás mostrando delante de sus ojos la realidad que trata de evitar constantemente: no es importante por sí mismo.

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