Si hay dos cosas que se pueden dar por hecho en la vida yo diría que son dos: 1) todas las personas buscamos el amor, y 2) todas las personas tenemos la respuesta adaptativa e inicial de huir ante aquello que nos produce miedo.
¿Qué tiene esto que ver con el comportamiento de nuestro día a día? A priori parece que, salvo que nos encontremos en una habitación rodeados de ratas, serpientes o arañas, no queda tan claro cómo reaccionamos ante el miedo. Más difícil parece si acaso si tenemos en cuenta que la mayoría de nosotros/as podemos disfrutar de un clima de seguridad sin las preocupaciones de nuestros antepasados por esquivar el peligro que atentara contra sus vidas.
No obstante, la persona más (aparentemente) segura puede ser la más miedosa, pese a que tenga todas las medidas de seguridad o ausencia de peligros a su alrededor. Los miedos están en nuestra mente, en la percepción que tenemos de nuestro entorno. De hecho, gran parte de los miedos se alejan de un peligro potencial aunque en nuestra mente se confirmen a través de un proceso de anticipación de resultados y desarrollo de pensamientos automáticos negativos en grandes batallas que librar.
A continuación, algunos ejemplos de situaciones reales que por causa de un miedo se traducen en una actitud o comportamiento totalmente contrario al que produce esa realidad:
SITUACIÓN REAL | MIEDO | CONDUCTA COMPENSATORIA MOSTRADA |
Tímido | Mirar a los ojos a los demás, exponerse | Suficiencia (“no necesito relacionarme con nadie”) |
Percepción de inferioridad | Percepción de inferioridad | Exponerse a gente que considera superiores a él/ella |
Soltero con marcadas y malas experiencias sentimentales | Volver a ser dañado | Reafirmar su independencia como rasgo definitorio |
Curiosamente, las personas actuamos ante la mayor parte de nuestros miedos mediante técnicas compensatorias como las aquí relatadas. Desde el punto de vista más poético estos métodos ayudan a “engañar” a nuestro rival (en caso de que hubiese algún rival además de nosotros mismos luchando contra nuestros miedos).
Es por esto que en muchas ocasiones el refrán “Las apariencias engañan” cobra la categoría de verdad absoluta, sobre todo si hablamos de comportamientos adaptativos. Remarquemos el término “adaptativo” porque es importante tener en cuenta que estas conductas compensatorias son herramientas para adaptarnos al medio con la intención de protegernos en caso de un ataque (del tipo que sea). Consecuentemente, conforme la adaptación a este contexto se produce, los mecanismos compensatorios van remitiendo, prevaleciendo aquellos que no se combatan en el día a día.
Si te sientes identificado/a como una persona que realiza conductas compensatorias para defenderse de los demás alégrate. Estas conductas no te hacen ni mejor ni peor persona, te hacen persona con un alto nivel de autoconocimiento. El darse cuenta es ese paso tan necesario y que tan pocas veces damos, así que alégrate por haberlo logrado.
Entrada patrocinada por: LNV EN ENTREVISTAS DE TRABAJO