Dismorfobia, ¿la nueva anorexia?

Dismorfo… ¿qué?

Dismorfofobia es un término con el que no está de más que te vayas familiarizando, pues en los próximos años, tristemente, parece ser uno de los trastornos psicológicos que más amenazarán a las personas en busca de la belleza exterior.

Llamémosla la “anorexia” del Siglo XXI. Se trata de una condición en la que una persona tiene una preocupación desmedida ante un defecto corporal mínimo o incluso imaginario, lo que la lleva a tomar medidas drásticas como entrar al quirófano una y otra vez.

La dismorfofobia, también conocida como Transtorno Dismórfico Corporal, es un  trastorno psicológico, cuyo funcionamiento es similar a otros desórdenes como la anorexia y la vigorexia. El término viene del griego “dysmorfia”, que significa fealdad y tiene las características de los trastornos obsesivos-compulsivos.

Responde a los altos estándares que la sociedad ha impuesto sobre lo que es la belleza y es cuando va más allá de la vanidad, cuando se convierte en una obsesión desmedida. Es una búsqueda por ser aceptado por la sociedad, y por tener un “cuerpo perfecto”. El problema es que la víctima de este desorden ve desfiguros en su ser que no existen.

“La dismorfofobia es una alteración de la percepción. El desorden está ligado a personas con baja autoestima que consideran que tienen que ser validadas por su aspecto exterior. Piensan que el elogio del público o de un novio las puede hacer sentir más felices. Al estar más bonitas, creen que serán más felices… pero esto es temporalmente, por eso continúan haciéndose cirugías”, explica la neuropsicóloga Gladys B. Granada.

Más común en mujeres que en hombres (aunque estos no están exentos), la dismorfofobia se presenta entre los 18 y 30 años de edad, y se considera que es necesario tomar acción cuando llega a crear problemas en la vida cotidiana de quien la sufre, es decir: faltar a la escuela o al trabajo, por no querer salir, porque su obsesión de que ‘se ve fea’ es tal que ya se alteró su percepción real.

La doctora señala que hay que tener cuidado ya que la dismorfofobia no es un simple “síntoma del patito feo”, sino que al llevar a una persona a recurrir una y otra vez al quirófano, esto implica una serie de riesgos muy grandes para la persona y peor aún, la baja autoestima en exceso puede conducir al suicidio.

“La dismorfofobia se puede corregir con terapia de reestructuración cognitiva (es decir, haciendo que la persona reaprenda su noción sobre la belleza) y además, psiquiátricamente, a través de antipsicóticos”, dice Granada.

La psicóloga retoma el caso de una persona que a sus 30 años ya ha tenido 17 cirugías en el rostro. Y es que precisamente es la cara, la parte del cuerpo en la que clínicamente se ha presentado más la dismorfofobia: los ojos, la nariz y el vello en la piel.

La revista española 5 Sentidos cita a la escala de Yale Brown Obsessive Compulsive Scale Modified for Body Dysmorphic Disorder, para plantear las 12 preguntas clave para saber si alguien está siendo víctima de la dismorfofobia, que a continuación reproducimos.

1) ¿Has estado preocupado (a) por tu imagen corporal?
2) ¿Qué preocupación es?
3) ¿Qué opinas sobre tu nariz, cabello, cadera, mentón…?
4) ¿Desearías que la preocupación fuera menor?
5) ¿Piensas mucho en el defecto que te molesta?
6) ¿Gastas mucho tiempo dándole vueltas a la idea? ¿Cuánto?
7) ¿Tu preocupación es que no estás bastante delgado;o que puedes convertirte en demasiado gordo (a)?
8) ¿Interfiere en tu vida social o con la familia?
9) ¿Tu defecto te causa estrés?
10) ¿Ha interferido en tu vida social?
11) ¿Ha interferido en el colegio o trabajo?
12) ¿Hay situaciones que evitas, como por ejemplo, salir o verte en el espejo?
Si respondes afirmativamente a estas 12 preguntas o conoces a alguien que podría hacerlo, hay que tomar acción para combatir la dismorfofobia.

La revista española 5 Sentidos cita a la escala de Yale Brown Obsessive Compulsive Scale Modified for Body Dysmorphic Disorder, para plantear las 12 preguntas clave para saber si alguien está siendo víctima de la dismorfofobia, que a continuación reproducimos.

1) ¿Has estado preocupado (a) por tu imagen corporal?
2) ¿Qué preocupación es?
3) ¿Qué opinas sobre tu nariz, cabello, cadera, mentón…?
4) ¿Desearías que la preocupación fuera menor?
5) ¿Piensas mucho en el defecto que te molesta?
6) ¿Gastas mucho tiempo dándole vueltas a la idea? ¿Cuánto?
7) ¿Tu preocupación es que no estás bastante delgado;o que puedes convertirte en demasiado gordo (a)?
8) ¿Interfiere en tu vida social o con la familia?
9) ¿Tu defecto te causa estrés?
10) ¿Ha interferido en tu vida social?
11) ¿Ha interferido en el colegio o trabajo?
12) ¿Hay situaciones que evitas, como por ejemplo, salir o verte en el espejo?
Si respondes afirmativamente a estas 12 preguntas o conoces a alguien que podría hacerlo, hay que tomar acción para combatir la dismorfofobia.

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2 Comentarios

  1. Y si respondo 10 si? o menos?

  2. SIEMPRE FUI GORDITO DESDE PEQUEÑO, AHORA CERCA DE MIS 40 AÑOS, SUBI MAS DE PESO, LLEVO SEIS MESES EN EL GYM, BAJE OCHO KILOS, PERO ME VEO EN EL ESPEJO Y SIGO VIENDOME IGUAL, AUNQUE LA GENTE ME DICE QUE ME VEO MAS DELGADO.
    SIENTO QUE POR MI IMAGINARIA OBESIDAD, NADIE ME HACE CASO… TENGO BAJA AUTOESTIMA.

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