Excepciones a la virtud de dar lo necesario

El refranero popular acuñó la cita “En el término medio está la virtud” y es nuestro día a día quien nos revela la veracidad de estas siete palabras. Por contraposición a esta frase podemos sacar en claro dos sentencias más: “No es bueno darlo todo” y “No es bueno dar nada”. Como en todo, hay excepciones.

El término medio sería el equilibrio entre el todo y la nada. Ser una persona equilibrada en nuestras acciones, pensamientos y emociones nos libra de la condena de ser una persona esclava de darlo todo (“vacía”) o presa por su propio miedo a dar algo de sí misma (“egoista”).

Si te identificas con uno de estos extremos, no te preocupes, al término medio, a la virtud, se llega a través de los fallos, de los extremos. Jamás podrás saber si eres una persona equilibrada si antes no has vivido en la dicotomía todo vs nada. Además, el valor del contexto hace que en determinadas situaciones seamos “virtuosos”, mientras que en otras podemos ser “esclavos” (de dar o de no dar).

Todo esto que hasta el momento tal vez te suene a ambiguo comienza a clarificarse si utilizamos ejemplos.

Una situación frecuente

Te llama tu grupo de amigos para salir a tomar algo esta noche. El cansancio acumulado o, tal vez, el plan que te proponen hace que no te apetezca aceptar su propuesta. No obstante, aceptas. Al aceptar, queda descartada la opción de que has actuado de forma egoista. No obstante, ¿has actuado virtuosamente? ¿Has dado todo y te sientes vacío/a?

Si no tenías ganas de salir, si no te gustaba el plan que te proponían y has aceptado basándote en motivos externos (que no me critiquen por haber faltado, miedo a que no me vuelvan a llamar, etc.) has actuado de forma vacía. Has ido contra tu voluntad. No te has escuchado a ti mismo pero sí a tus miedos y, como prevención a estos, aceptas. De ese modo, no haces una actividad lúdica por distraerte sino que la tomas como una obligación. Te has traicionado. Has traicionado a tu capacidad para disfrutar.

¿Esto significa que siempre que aceptas salir con amigos/as sin ganas estás actuando como un esclavo de dar a los demás y no darte a ti mismo/a? No. Hay excepciones. Motivos que justifican que no pienses en ti primero, sino primero en alguien más.

Excepciones

El sentimiento de amistad, el amor y el esfuerzo mutuo correspondido. Son tres ejemplos que justifican actuar virtuosamente. Puede ser que no te apetezca salir ese día, pero sí te apetece hacerlo para estar con esa persona que sabes que te necesita y que ha estado ahí muchas veces para ti sin pedir nada a cambio. Seguro que te apetece demostrarle en forma de compañía, risas, distrayéndole el cariño que sientes hacia él/ella.

La clave: correspondido

Si este sentimiento no es correspondido, tu justificación falla, es una mentira. Si haces un esfuerzo por alguien que no lo hace por ti o no hay atisbos de que lo haga en un futuro te estás engañando. Mejor dicho, te estás devaluando. Algo tiene valor cuando no es accesible en el 100 % de las ocasiones. Si tu esfuerzo es constante por alguien que no te da su esfuerzo, te has devaluado. Por eso, recuerda, cuando dudes si te has pasado o te has quedado corto la pregunta que te tienes que responder siempre es: ¿Esa persona haría lo mismo por mí? Si la respuesta es afirmativa, te felicito. Eres afortunado/a porque tus esfuerzos se han materializado.

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2 Comentarios

  1. He respondido en FB, pero por aquí también te comento, como ejercicio de valoración personal porque me siento incómoda e identificada XD ¿Por qué tenemos que evaluar lo que las otras personas hacen por nosotros? ¿Valorarlo como si tuvieran que dar lo mismo que nosotros damos por ellos?

    Te he comentado por el otro lado, que muchas veces, nuestras propias circunstancias pueden impedirnos a veces dar esa retroalimentación (así lo llamo yo, al dar y recibir en igual medida) de la que hablamos en este artículo. Si yo necesito de alguien en un momento concreto y me falla, tal vez no sea por su propio egoísmo de no querer dar, sino porque en ese momento, simplemente no puede dar.

    Tomar este asunto, tan así, a la ligera (con perdón) sin hacer uso de la empatía y ponerse en la situación del que juzgamos que le damos más de lo que devuelve, lleva a un pensamiento lineal en el que siempre sentiremos que damos más de lo que recibimos, sin lograr ese equilibrio que comentas en esta entrada.

    Habrá veces que nosotros mismos por nuestras circunstancias no podamos dar lo que se nos pide, no porque no queramos, sino porque nos resulta imposible… Y ese día habremos fallado. ¿Se pueden perdonar los fallos? ¿cuál ha de ser la perspectiva que usemos? ¿Nos devaluamos continuamente pues siempre habrá quien nos falle consciente o inconscientemente?

    Creo que lo que menos me gusta es llamarlo “devaluación”, como “rebajarse”. Me da la idea de que se establece una relación donde alguien es más importante que el otro, y en mi opinión todos hemos de ser iguales. No sé. Tal vez sea una persona vacía (no quiero tampoco extenderme sobre mí, pero es mi experiencia e intento explicar mi punto de vista a través de ella), pero a su vez, el mismo ejercicio de vaciarme, que sería dar (porque sí, porque quiero) me llena. ¿He de justificarme para hacerlo? ¿He de esperar que lo hagan en igual medida? ¿He de poner un sistema de valores para aplicar a cada relación que mantengo para que el balance entre dar y recibir sea equitativo? No sé, no creo que esto de dar y recibir sea matemático, por eso, intento huir de la subjetividad de esperar lo que yo doy, y buscar la objetividad empática de ponerme en el lugar de la persona que no me ha dado, para ver si realmente no ha dado porque es egoísta, o no puede por cualquier otro tema circunstancial 😉

    Un saludo, y perdón por enrollarme. Gracias por hacerme reflexionar ^_^

  2. Hola Alicia. Creo que el pensamiento lineal está en quien lo interpreta. El texto es muy claro. Creo que a lo mejor no has pillado el espíritu porque no has leído artículos anteriores pero en la esencia de estas líneas está siempre el valorar todas las circunstancias. Me pilla muy por sorpresa ese espíritu reduccionista que te ha dado de bruces al leer las líneas. No van por ahí los tiros. Creo que la pregunta que deberías de hacerte es: ¿Simplifico mis relaciones? A veces, al simplificar evitamos ver cosas que no nos gustan. Con todo el cariño te invito a que reflexiones en ese aspecto sobre ti.
    Está claro que quien busque justificaciones para sentirse atacado siempre pensará en el perjuicio que le hace cualquier persona y pensará que está poco valorado y, por tanto, ve injusta su situación.
    No van por ahí los tiros de lo que escribo. Va implícita una igualdad de condiciones que equilibra las circunstancias para que nos podamos centrar en los valores que pongo en mis razonamientos.
    Te lo he puesto en facebook: hay tantas opciones como personas y circunstancias 😉
    No estoy de acuerdo contigo en el matiz que le das a “devaluación”. Entiendo que no es una palabra tradicionalmente asociada a las personas pero es un hecho que las personas se sienten devaluadas con determinadas personas y éstas perciben a otras como tal. Seguro que tú has conocido personas que no te toman en serio o que no te tratan como consideras y has dejado de invertir (otra palabra mal vista en las relaciones) en esa relación. En ese caso, te habrás sentido devaluada y has actuado en consecuencia.
    Jamás actúas desinteresadamente, nadie lo hace. Cuando haces algo porque sí, porque te llena, te estás validando ante otra persona, incluso, más específicamente, vas a la caza de esa sonrisa o la felicidad de esa persona. Necesitas hacer el bien. Eso es una necesidad. Si te fijas, todos vamos buscando provocar algo en otras personas, desde indiferencia hasta algo significativo. De hecho, yo he estado tiempo en el mundo de las ongs y existe un patrón de voluntariado caracterizado por una necesidad que le bloquea en otras áreas y le vuelve un esclavo de la ya citada necesidad de ayudar. Ese perfil es muy abundante en muchas tareas sociales de ayuda y muchas ongs se aprovechan del mismo dado que su prevalencia en la labor de ayuda es enorme.
    Jamás creo que haya que utilizar una calculadora para valorar las relaciones pero sí creo que te puede ayudar tratar de ser objetivo (todo lo que podemos ser, que no es mucho en nuestras relaciones) cuando algo fracasa (y aquí el fracaso es que tú te sientas fatal).
    Gracias por la reflexión a ti. A mí me gusta que haya gente que reaccione de formas distintas ante cualquier cosa.
    Aclarado queda cual era mi intención al escribirla 🙂 Tu punto de vista y el mío, al final, son el mismo aunque hubieras pensado que era diferente al principio.
    Hace poco grabé este video sobre relaciones. Si lo ves ya estarás totalmente de acuerdo con mi parecer.

    Un saludo!

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