Johnny Depp: actor y enigma. Análisis grafológico de su personalidad.

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 EXCLUSIVA SANDRA CERRO

Antes de nada, he de confesar que el análisis grafológico de la personalidad de Johnny  Depp  que  pretendo  hacer  aquí,  no  es  consecuencia  más  que  del enamoramiento… sí, confieso que me enamoré de su firma, de un garabato que tenía por ahí perdido entre otras firmas. Me atrapó sin mas y aquí estoy, enfrentada a ella y a algunas escrituras que otros seres fascinados como yo me han ido amablemente aportando, y a quienes quisiera dedicar este artículo muy especialmente.

No hace falta decir que la versatilidad y el magnetismo de Johnny Depp atraviesan la pantalla irremediablemente. De él podría decirse que es actor en cuerpo y en alma. Artista de cuerpo entero, en la gran pantalla y en la vida.

Del mismo modo en que el  entrañable Eduardo Manostijeras se convierte en pirata y guerrero, o en que el pistolero mexicano se transforma en el soñador de Peter Pan, así es Mr. Depp capaz de descender a los abismos tras haber sido capaz como nadie de tocar el cielo. La espiritualidad, la ensoñación, la fantasía, la creatividad y la idealidad conviven en comunión  con la  terrenalidad y lo subterráneo, lo material y lo pura y básicamente instintivo.

El enigma reside en una inconmensurable sensibilidad y una enorme capacidad intuitiva.Podemos ver en él cómo se mezclan el equilibrio y la pasión, se combinan los sentimientos con la estricta razón, y se entremezclan  la suavidad y la dulzura con el temperamento y la máscara autoritaria.

La  personalidad  clara,  transparente,  entregada,  sin  ánimo  de  ocultamiento alguno del Johnny social manifiesta, sin embargo, rasgos de marcada reserva y desconfianza,  que constituyen una educada y prudente invitación a no penetrar en lo más íntimo de su ser.

 

 

Este espíritu de reserva se traduce además en un comportamiento aderezado de prudencia y en una sutil diplomacia en el trato con personas ajenas a su estricta confianza. Él no engaña; es transparente y sincero, se muestra tal cual es con esa envoltura suya en entrañable locura llena de misterio, pero, como dijo el poeta John Dryden “el que quiera encontrar perlas, debe sumergirse”. El alma  de  Mr.  Depp  es  un  profundo,  casi  insondable  pero  maravilloso, sorprendente y mágico abismo.

Johnny  es  sociable,  comunicativo,  afectivo,  pero  a  la  vez  cauto  en  estos aspectos  de  relación,  equilibrado  en  las  emociones,  comedido  en  las manifestaciones de afecto, respetuoso ante el terreno ajeno haciendo, a su vez, respetar el terreno propio.

Dotado de una gran inteligencia y notables habilidades para el razonamiento lógico, es hábil en la observación y en la captación de los detalles de su mundo.

Su mente ágil y despierta es enteramente capaz de sacar de la mismísima nada una idea creadora.

Johnny Depp es imprevisible, capaz de transformar su entorno de un plumazo como se transforma a sí mismo.

Su ámbito más personal, su intimidad, su familia, sobrevuelan primando de forma rotunda y absoluta sobre su vida profesional. Podría decirse que Johnny Depp y todos sus personajes, que el Johnny actor, que el Johnny famoso, que el Johnny que pasea por la pasarela de rostros de Hollywood y que atraviesa la

 

gran pantalla con su impermeable mirada, podría decirse que ese Johnny necesita del otro, del Johnny a secas, del Johnny familiar, del Johnny amigo de sus amigos, del Johnny esposo y padre, del que camina por un parque de la mano de Lily-Rose o juega a cambiar las voces, regalando personajes mágicos a su niña. El Johnny auténtico protege y arropa al Johnny actor; sin aquél, éste quedaría desnudo, completamente frío y vacío.

 

Sorprende encontrar un ser dotado de tal energía, de tanta firmeza, seguridad en sí mismo, orgulloso de su personalidad, controlado en las emociones y, a su vez, emotivo y pasional, reservado en su intimidad pero, a la vez, satisfecho de saberse enigmático. No cabe duda de  que esta personalidad que intentamos analizar (y digo “intentamos” porque creo que analizarle completamente sería tarea prácticamente imposible  hasta para el mismo Johnny), se nutre de todos y cada uno de los elementos de universo que la hacen única: del aire toma la inteligencia, el misticismo, la genialidad, la creatividad; de la tierra recoge el arraigo, la autoridad, el interés por lo material, por lo puramente instintivo; del fuego arrebata la pasión, la fortaleza, la sensualidad, y del agua toma la intuición, la dulzura y la emotividad.

 

La personalidad de Johnny se alimenta del pasado que arrastra consigo, y que le ayuda a proyectar toda la magia,  versatilidad y estabilidad personal del presente, hacia un futuro en el que, no cabe ninguna duda, no podrá cesar (por mucho que lo evite, y no lo evitará) de sorprendernos.

Así es, sin más, Johnny Depp, el actor… el enigma…

Con especial agradecimiento por su colaboración en este trabajo a:

 

Sandra Mª Cerro

Grafóloga y Perito calígrafo

www.sandracerro.com

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