Roles tóxicos: el liante

El liante es una persona que no tiene porqué ser amiga nuestra pero que todos/as hemos conocido alguna vez en nuestra vida.

Sus características más destacadas serían:

  • Su sonrisa, de la que hace gala siempre que se relaciona con nosotros. Estaréis de acuerdo conmigo en que una persona que sonríe siempre no es una persona sincera, ya que es imposible que siempre esté feliz o, al menos, mostrándolo. Si esto sucede en un entorno laboral, donde las situaciones fluctúan habitualmente según la carga o calidad del trabajo, una sonrisa perenne es más una muestra de falsedad que de sinceridad (lo que el liante pretende representar con ello).
  • Su trato cercano. Estas personas tratan de hacernos sentir como amigos suyos de toda la vida pese a no tener confianza alguna.
  • Su interés. Es habitual que siempre que esta persona hable contigo sea porque quiere pedirte un favor, por mínimo que sea.
  • Sus expectativas. Si le has concedido un par de favores o detalles como muestra de tu buena fe, esta persona elevará su listón contigo y te exigirá más, de una forma sutil, pero lo hará. Por ejemplo, puede llegar a pedirte que colabores con él en proyectos que no te interesan por el simple hecho de que ya le has ayudado otras veces y no puedes ser menos en esta ocasión. Craso error si lo haces, ya que será el comienzo de tu “esclavitud social” con este tipo.
  • Su indisposición. Al igual que te pide favores, pídele tú favores. Verás cómo rápidamente esta persona no tiene tiempo porque está muy ocupada. Ahí justificará el motivo por el cual te pide ayuda: tiene tantas cosas que hacer que necesita a alguien de confianza para hacerlas todas. No caigas en la trampa. Todo el tiempo que invierte en liarte podría emplearlo en su propio trabajo y eso sería beneficioso para él y para ti, que así no tendrías una responsabilidad más que compaginar con las ya acaecidas anteriormente.

Como veis, este tipo es conocido por todos nosotros. Su hábitat suelen ser los grupos de amigos y los entornos laborales y sus presas preferidas las personas recién llegadas a ese contexto. Para nuestra fortuna, el mayor enemigo de estas personas es su incapacidad para mantener su papel si ven que no obtienen resultados, por lo que el tiempo siempre juega a nuestro favor si conseguimos oponer una resistencia, por mínima que sea, a sus ofertas de colaborar (responsabilizarnos de sus tareas) con él.

¡Suerte en la lucha contra los liantes!

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