Vivir con miedo

Hay contextos socialmente seguros que a veces no lo son. Familias, matrimonios, por ejemplo. ¿No se entiende como algo básico el poder ser feliz dentro de estos núcleos de origen? No es un objetivo sino algo que presuponemos. Nadie aspira a ser feliz en su familia porque se entiende socialmente que lo eres o que has de serlo porque no puedes cambiarla o por mucho que lo intentes sus miembros no cambiarán, por tanto, es más sencillo adaptarte. En el caso del matrimonio es distinto. Quizás por eso, entre otros motivos, el número de separaciones y divorcios vaya en aumento en estos últimos años. Hay quien dice que actualmente no hay una “cultura de aguantar”. Tal vez sea cierto. Sin embargo, habría que defender la idoneidad de “aguantar” como concepto y dejar claro en qué contextos sería positivo y en cuales no, no se puede generalizar.

¿Qué sucede cuando alguien no es feliz en su familia? Normalmente adopta medidas para poder serlo “pese a su familia”. Una respuesta fácil es abandonar el núcleo familiar. Tipos de salidas hay muchas: quien se va por estudios, quien se va por trabajo, quien se va para hacer vida común con otra persona, etc. ¿Y si no se pueden adoptar alguna de estas medidas? Si quieres pero no puedes salir de ese entorno familiar no queda otra opción que tratar de adaptarte a él. Es aquí donde comienza el desgaste.

Todo contexto tiene unas normas. Si habitas en un contexto matrimonial, esas normas tienen la misma antigüedad para ambos cónyuges, por lo que la reformulación de las mismas es algo viable. Sin embargo, si hablamos de contextos familiares, suele haber quien dicta las normas (uno de los miembros parentales) y el resto son quienes deben de acatarlas. Acatarlas implica inclusión o, en caso contrario, exclusión y marginación. Asumir la norma suele ser costoso dependiendo de qué norma sea. De hecho, es más frecuente contradecir la norma, lo que conlleva el conflicto y la marginación. Suele haber una parte fuerte que margina a la débil. Suele haber una parte débil que se siente marginada e, irónicamente, suele haber una parte fuerte que no sabe porque la débil se automargina cuando sólo se está aplicando el modelo “de toda la vida” en cuanto a normas. Error. Las personas cambian. Los objetivos de cada uno cambian. Quienes tienen un hijo de 10 años pueden tratarle como tal. Si tienen uno de 60 no pueden tratarle igual.

Del mismo modo, el mismo error está cometiendo quien abandona la casa familiar para vivir con su futura esposa y tratar a ésta como a su madre en cuanto a “beneficios de ser hijo”. Me explico. Tu madre te lava la ropa, te atiende lo mejor que puede, te da cariño. Una esposa puede hacer todo eso pero sólo si quiere hacerlo. Tristemente hay muchas personas (hombres y mujeres) que cuando se van a vivir con su pareja tratan a ésta como su padre o madre en momentos relacionados con el cuidado paternal/maternal. Otro error.

Si alguna de las partes no se adapta a este trato o a estas normas la situación se deteriora hasta el punto que nadie entiende el proceder del otro. Se crean subgrupos. En el caso de familias padres por un lado y descendencia conflictiva por otro. En el caso de parejas cada miembro por su lado con el correspondiente apoyo de sus correspondientes allegados. Si nadie entiende qué sucede, pero pese a ello hay un fuerte y un débil, se crea un clima amenazante para el débil en el que cada día se baña en frustración y rabia por no entender cómo se ha llegado a este punto y por no saber cómo salir de él.

Eso es vivir con miedo. No es algo que nos quede lejos a todos. Esta situación es el caldo de cultivo de muchos maltratos de género, sin tener que buscar cualquier otro tipo de ejemplo. Una parte de la pareja castiga a la otra por su comportamiento mientras que la castigada no entiende cómo se ha llegado a esa situación ni junta fuerzas para salir de ella.

Vivir con miedo no se centra en el miedo por ser castigao/a físicamente por una pareja. El miedo nos acompaña en todos los ámbitos. Miedo a no poder rehacer tu vida, a no colmar expectativas, a enfrentarte a la norma, a la culpabilidad por salirte de lo establecido…

Quien no haya temido no ha vivido pero quien del temor no haya salido no ha nacido.

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4 Comentarios

  1. Muy bueno, y muy buen final , cierto es quien vive atemorizado no se llama vivir, es como no nacer, es perder la vida sin darse cuenta.
    Creo el gran error en esta cultura y en muchas otras es el asumir el papel de “fuerte” y el de” débil”,que los hay en todas las casas. Me da coraje y mucho, pero la realidad es que aún tenemos presente en nuestras vidas muchísimo machismo, el padre es el fuerte, el protector, el que dicta las normas, el que más miedo nos da, el que castiga, el que tiene más mano dura, el que cuando mamá se enfada te dice” ¡di que llamo a papá”…!; sin embargo mamá es la que te cuida, te atiende, te consuela, te cuida cuando estás enfermo, etc. La sociedad aún hoy en día sigue siendo así, y las familias, igual, seguirán estando los débiles y los fuertes, hasta que el débil quiera, esto es como el refrán: ” Los listos son listos hasta que el tonto quiera”.
    Porque como tú dices Fran, estas normas las puede aguantar un niño de 10, pero no uno de 25 o 30, aquí es cuando los hijos se independizan, claro si pueden, jejejee, porque ahora con la crisis, jeje, si no sólo queda aguantar bajo sus leyes un poquito más…

    Felicidades, me encantan leer tus artículos, Fran! Saludos!!

    1. Gracias Tony por tu comentario. Llámame Paco 🙂

      Y sí, esto es así y ahora por las circunstancias económicas pues dura más de lo que muchas personas desearían.

      Sobre el reparto del papel del fuerte y el débil estoy contigo, salvo que yo no asignaría el del fuerte a hombres y el del débil a mujeres en configuraciones familiares. Te sorprendería ver cuántos núcleos familiares hay con los roles que identificas cambiados. De todos modos, lo que queda claro es que siempre hay un fuerte y un débil, sea del género que sea. Incluso, hay familias donde el fuerte está en la descendencia y la ascendencia juega el papel de víctima. Como te podrás imaginar, hay tanta variedad de composiciones familiares como personas.

      Un saludo Tony!

  2. Yo e tenido una vida muy difícil y aún sige siendo difícil se k ay personas k an sufrido muxo más ke yo pero yo quiero llevar mi vida normal con sus altercados y con sus cosas buenas se k perfecta no es …. pero en esto de los roles en familia creo k las fuertes son las mujeres mi abuela paterna con 74 años tiene un control y machaque sicológico increíble con mi abuelo mi tía y con migo y por otro lado mi madre de pequeña siempre me pegaba por cualquier tontería bofetada la primera k recuerdo con 4 u 5 años supongo k era su educación mi padre se suicida cuando tan sólo tengo 9 años mi madre siempre me a dado cariño pero cuando estaba de malas …. si manchaba el suelo jugando paliza si no me tomaba el colacao bofetada ….así mulas más cosas todo esto viendo a mi padre en la droga me ago mayor me independizo con 18 años con mi pareja y ya no me pega taria bueno pero por cualquier cosa me abla super despectivamente muy esporádico pero lo ace y mi abuelos paternos a los cuáles e estado muy unida y voy a verlos 1o dos veces en semana ..pues mi abuela cada dos por tres poyos soi una chica normal me considero guapa simpatíca pero no me dejan vivir aKilla no digo ni un grano de arroz de un saco

    1. Un ejemplo de cómo un entorno como la familia, que se supone de apoyo, acaba convirtiéndose en fuente de debilidades más que de fortalezas. Sin duda no has tenido las cosas fáciles, Rocío.

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