A lo mejor vives en una cárcel y no te has dado cuenta

Esta tarde repasando el temario de prisiones he trabajado el concepto de “relación de sujeción especial”, la cual hace referencia a la relación de especial e intenso control al que se ve sometido el interno de un establecimiento penitenciario por parte de la Administración. Dicho de otro modo, quien está en la cárcel tienen una relación de sujeción especial porque está muy controlado y limitado en comparación con quien no lo está.

Atención a la siguiente imagen del temario, donde se especifican las cuatro características básicas de una relación de sujeción especial:

Me ha hecho mucha gracia ver que esas cuatro características (dependencia, libertad limitada, normas internas y potestad disciplinaria) son aplicables a todas las relaciones de especial constricción que existen o, al menos, que yo he visto.

Saliéndonos del ámbito penitenciario, ¿cuántas personas sometidas a una relación de sujeción especial conoces? Yo, rápidamente, he identificado a muchas de mi entorno que viven esa relación en el ámbito sentimental mayoritariamente, bastantes en el ámbito social y de amistades y, por último, algunas en el ámbito laboral.

Si dedicas unos minutos a repasar las cuatro características seguro que la lista de nombres de conocidos/as que consideras que tienen una relación de este tipo aumenta a un ritmo constante. Además, no sería de extrañar que tú figurases en ese listado de “reclusos” sujetos a una relación de sujeción especial.

Si es así, plantéate cuál ha sido el delito que te han imputado para entrar en prisión (“querer a la persona equivocada”, “considerar como amigos/as a quienes no te tratan así”, “desarrollar un trabajo que te afecta emocionalmente”, etc.), identifica al director o directora de esa prisión (“tu pareja”, “tu amigo/a”, “tu jefe”) y piensa en si quieres vivir entre rejas toda tu vida o te da tanto miedo la libertad por el miedo a lo desconocido que prefieres malvivir entre esas cuatro paredes (dependencia, libertad limitada, normas internas y potestad disciplinaria).

Nunca es tarde para rehabilitarte (“conseguir una relación sentimental, social y/o laboral que no te haga infeliz”) y poder volver a la sociedad libre.

Entrada patrocinada por: LNV EN ENTREVISTAS DE TRABAJO


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