Expectativas incontrolables con las que te automotivas

 

Todos tenemos libros, canciones, olores o películas que son una referencia en nuestra vida. En mi caso, creo que en este último apartado entra sin lugar a dudas (500) Días Juntos, a la que vuelvo a recurrir para representar la eterna lucha que vivimos entre nuestras expectativas y la realidad. Para ejemplo con el que ponernos en situación, el siguiente video:

Poniéndonos en plan académicos de la lengua podemos definir ambos términos a mi estilo:

  • Expectativa: fantasía que recrea todo aquello que deseas o temes que pase en una determinada situación.
  • Realidad: aquello que rompe tu expectativa incontrolable y refuerza tu expectativa trabajada.

¿Qué es una expectativa incontrolable y qué es una expectativa trabajada?

Expectativa incontrolable: basada en deseos que se cumplen a través de medios que no dependen directamente de ti. Ejemplo típico de temporada: que me toque la lotería de Navidad y me haga rico. Ejemplo clásico que todas las personas hemos deseado: enamorar a otra persona simplemente con que ésta se de cuenta de lo buen partido que somos, sin hacer más. Creo que queda claro por qué esta expectativa se apellida “incontrolable”.

Expectativa trabajada: desdeo de conseguir un resultado a base de esfuerzo. Ejemplo: aprobar la oposición trabajando cada día, bajar de peso haciendo dieta, tener una vida más plena puliendo mis aristas trabajando en una sesión de terapia. Aquí, a diferencia del otro tipo de expectativa, nuestro esfuerzo es vital para conseguir el objetivo marcado.

Si te permites el lujo de fantasear verás que la mayor parte de las expectativas que tienes son del tipo incontrolable. Esto se explica porque en nuestras fantasías nos permitimos el lujo de disfrutar inmediatamente de aquello que deseamos (¡faltaría más!). Además, resultan tan poco estimulante soñar con conseguir hacerme rico trabajando 10 horas diarias durante los próximos 50 años… En cambio, es de lo más refrescante el pensar que con un número de lotería que he comprado por cruzarme con el vendedor por casualidad mañana a estas horas mi vida será la de un despreocupado millonario.

A esta tendencia a la inmediatez de nuestras fantasías subyace también la búsqueda de equilibrio entre nuestro mundo exterior e interior. Dicho de otra forma, si en mi vida diaria estoy sujeto a esfuerzos que parece que no tienen recompensa a corto plazo, en mi imaginación voy a plantear una situación totalmente contraria que, por improbable, no deja de ser posible y, por tanto, me animará a continuar con mi vida. A esto es a lo que yo le llamo “poner la zanahoria para que andemos” (como hacían nuestros abuelos para que el burro tirara del carro). En resumen, es una forma de engañarnos sana en la que aumentamos las probabilidades de los hechos posibles pero poco frecuentes y que nos sirve de motivación en una escala elaborada y, lo mejor de todo, que casi siempre hacemos de modo inconsciente.

¿Te das cuenta de hasta qué punto en ocasiones te automanipulas de forma no consciente? Tras esta pregunta viene otra pregunta en espejo más reveladora: ¿Te das cuenta de que la mayor parte de las ocasiones en las que te desmotivas lo haces de forma consciente? Piensa en todas esas veces que has argumentado que no eras capaz de hacer algo basándote en respuestas elaboradas y lógicas, sin fisuras y totalmente coherentes. ¿Te das cuenta de que tú eres tu mayor enemigo en muchas ocasiones?

Entrada patrocinada por: NUEVO BONO 5 HORAS ONLINE

Compartir en redes socialesFacebooktwittergoogle_pluspinterest

1 Comentario

Deja un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies