Leyendas urbanas de tipo médico

En algún lugar de su mente yace la idea de que se deberían tomar al menos ocho vasos de agua al día para mantener una buena salud.Es probable que haya aceptado como válido el planteamiento de que, en promedio, usamos apenas el diez por ciento de nuestro cerebro cuando alguien hizo referencia a estudios científicos que respaldan esa teoría.

Es probable también que haya advertido a sus hijos sobre el peligro de leer con una luz tenue, acción que podría causar un daño visual permanente.

Nada de esto es cierto. Pero las ideas continúan circulando (y son aceptadas incluso por algunos médicos), señalan los doctores Rachel Vreeman y Aaron Carroll de la Facultad de medicina de la Universidad de Indiana. Se han tomado el tiempo y todo lo que eso implica para acabar con siete mitos médicos en un informe de dos páginas que aparece en la edición del 22 al 29 de diciembre del British Medical Journal.

“Escogimos estos mitos en particular, porque escuchamos a los médicos y los medios repetirlos una y otra vez”, dijo Vreeman, becaria en investigación de servicios de salud infantil en la Universidad de Indiana. “Parecen estar arraigados en la imaginación popular, incluso en la de los mismos médicos”.

El Dr. Graham F. Greene, profesor asociado de urología del Colegio de Medicina de la Universidad de ciencias médicas de Arkansas, admite que se vio tentado a creer en el mito del 10 por ciento del cerebro, sobre todo cuando escuchó que el planteamiento fue atribuido a Albert Einstein (falso), a pesar de que Greene colabora con la página Web de la UAMS dedicada a reventar mitos similares.

“Sin embargo, en realidad, el cerebro todavía es un gran misterio en términos de capacidad”, señaló Greene. “Aún estamos aprendiendo sobre él”.

Greene sí recuerda cómo su madre advertía a sus hermanas contra otro mito pinchado en la presentación del BMJ, de que el vello que se rasura crece de nuevo más áspero y oscuro. El mito persiste aunque estudios controlados que datan desde 1928 han mostrado que no existe diferencia en cuanto al crecimiento y textura del vello rasurado y el no rasurado.

También está el mito de que las uñas y el pelo siguen creciendo después de la muerte, el llamado efecto Drácula. Lo que ocurre en realidad, escriben Vreeman y Carroll, es que la piel se retrae tras la muerte, dando la ilusión de crecimiento. Forma parte de algo que sucede durante la vida también, nuestros “dientes se alargan”, no porque los dientes viejos crezcan, sino porque las encías que los soportan se encogen.

Hay un aire de verisimilitud científica en torno a otro mito citado por Vreeman y Carroll, y es que comer pavo estimula el sueño. Supuestamente, esto ocurre porque el pavo es rico en un aminoácido inductor del sueño llamado triptófano, pero su contenido no es lo suficientemente alto como para afectar a una persona, dijo Vreeland. Es probable que el vino que acompaña al pavo del Día de Acción de Gracias sea el responsable.

En cuanto a lo de beber ocho vasos de agua al día, no lo intente. El agua llega al organismo vía numerosos alimentos, como frutas y verduras, y el fervoroso empeño de cumplir con la cuota de ocho vasos al día puede ser hasta peligroso, advirtió Vreeman.

Tanto Vreeman como Carroll están ampliando sus esfuerzos para derribar mitos. “Estamos en el proceso de escribir un libro con más de 100”, dijo Vreeman.

¿Ha oído hablar acerca de que si se traga una goma de mascar ésta permanece en el estómago durante siete años?

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