Nada de sexo lleva a querer aún menos sexo

Un comentario popular es que el sexo reduce el estrés y es muy común escuchar en las calles la observación que tal o cual persona necesitaría una buena noche de placer para recuperar el buen humor.

Al parecer este tema no preocupa sólo al común de la gente sino que consterna también a los científicos. Un grupo de investigadores alemanes estudió las consecuencias de una actividad sexual escasa y llegó a la conclusión de que tener poco sexo lleva a tener cada vez menos sexo, en una especie de circulo vicioso hasta que la actividad sexual se convierte en una parte insignificante de la vida.

Ragnar Beer, de la universidad de Gottingen encuestó alrededor de 32.000 personas, hombres y mujeres y obtuvo los siguientes resultados:

El 36 % de los hombres y el 35 % de las mujeres que decían tener sexo no más de una vez por semana compensaban sus ansias trabajando extra.

Por el contrario, las personas que tenían sexo como mínimo dos veces a la semana, sentían menos ganas de trabajar o de embarcarse en nuevas actividades.

Beer remarca la lógica del circuito y explica que la energía sexual que no encuentra su cauce tiene que ser derivada de alguna forma y generalmente es puesta al servicio de la actividad laboral. Pero a su vez cuando son tomadas nuevas obligaciones , éstas ocupan una parte valiosa del tiempo de las personas reduciendo aún más la parte dedicada a la sexualidad.

Si bien este fenómeno puede ser muy útil para jefes y empresas pueden llevar a un notable deterioro de la vida sexual y ser nocivo para las relaciones de pareja.

Vía: bps research digest

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