Los médicos utilizan muy a menudo el efecto placebo

Los médicos estadounidenses recetan regularmente pastillas de placebo cuya intención es tener un efecto psicológico, según plantea una encuesta reciente.

Sin embargo, los placebos sobre los que informaron los 679 médicos del estudio con frecuencia no son las mismas sustancias inactivas que se usan en ensayos clínicos controlados, según el Dr. Farr A. Curlin, profesor asistente de medicina de la Universidad de Chicago y miembro del equipo que informa sobre el hallazgo en la edición del 24 de octubre de la revista BMJ.

“La mayoría de la gente piensa en pastillas inocuas cuando piensa en ‘placebo'”, aseguró Curlin. “Sin embargo, los médicos pueden usar un tratamiento que podría tener algunos efectos pero que consideran que no afectará directamente al paciente, excepto por el efecto placebo”.

El efecto placebo, bien establecido en innumerables estudios, es un beneficio producido asegurándole a alguien que lo que sea que se le esté administrando tendrá beneficios sobre cualquiera que sea el problema, “la confianza o el optimismo de que se está haciendo algo”, en palabras de Curlin.

Apenas el tres por ciento de los médicos que respondieron a la encuesta informaron haber recetado placebos. Pero el 41 por ciento aseguró haber usado analgésicos de venta sin receta como placebos, el 38 por ciento usó vitaminas, el trece por ciento antibióticos y el trece por ciento sedantes.

La encuesta también halló que solo el cinco por ciento de los médicos que recetan un tratamiento con placebo lo describen como tal. La gran mayoría, el 68 por ciento, lo describe como un medicamento o tratamiento potencialmente beneficioso que no se usa generalmente para la afección.

Además, cerca de las dos terceras partes de los médicos de la encuesta aseguraron que consideraban que la práctica era éticamente permisible.

Para Curlin, “es un área gris”. “No es ético engañar activamente a los pacientes. Pero cuando los médicos recetan algo que consideran que ayudará pero no consideran útil explicar el razonamiento completo de por qué ayudará, es un área gris”.

El tratamiento con placebo “es muy común en la práctica de la medicina”, según Curlin, que reconoció utilizarlo. “Le doy a la gente información que considero que una persona razonable debería conocer, con la mayor candidez posible”, dijo. “Hay momentos en los que he dicho que me parece útil y que debería intentarlo, aunque no tenga la seguridad de que ayude con la afección”.

Lo que importa es que el tratamiento pueda ayudar, agregó Curlin. “El efecto placebo es un efecto real”, dijo. “La gente sí se siente mejor. Hasta donde se pueda llevar de manera que sea tranquilo y no una manera activa de engañar al paciente, me parece aceptable”.

El tratamiento con placebo “hace parte de una antigua y buena tradición médica”, señaló el Dr. David Spiegel, presidente asistente de psiquiatría y ciencias conductuales de la Universidad de Stanford. “La regla de oro es no hacer daño. Si no hay toxicidad y hace algo de bien, la evidencia apoya su uso”, asegura Spiegel.

Pero mentir abiertamente sobre una receta no está bien, explicó el Dr. Andrew Leuchter, decano asociado de la facultad de medicina de la Universidad de California en Los Ángeles.

“La piedra angular de lo que es aceptable en un tratamiento es informar al paciente sobre todo”, aseguró Leuchter. “Si uno le explica al paciente lo que está haciendo y la razón, es lo correcto. Si se engaña al paciente, es un problema grave”.

La manera apropiada de explicar el tratamiento con placebo, agregó Leuchter, es decir “no existe evidencia médica razonable de que esta pastilla sea eficaz para su afección, aunque algunas personas que toman esta pastilla dicen que les hace sentir mejor”.

Es importante anotar que “el engaño no hace parte necesariamente del efecto placebo”, señaló Spiegel. “Se le puede decir a la gente que el tratamiento podría beneficiarla, cosa que no es mentira”.

Con frecuencia, el efecto placebo hace parte de la práctica médica, anotó Spiegel. “Muchos factores tienen que ver con el efecto de la terapia, algunos de los cuales son específicamente farmacéuticos y algunos no. Podría sentirse mejor, porque siente que está haciendo algo activamente para tratar el problema”.

El argumento acerca de la ética del tratamiento placebo también se puede invertir, agregó. “Hay maneras de presentar el tratamiento placebo que no tienen que ver con el engaño”, dijo. “Uno lo está haciendo porque puede ayudar a un paciente y un cierto porcentaje de los pacientes responderá. Especialmente para afecciones para las que no tenemos muchos tratamiento, ¿sería ético no proveerlo?”.

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