Eres valiente si tienes motivos

Todas las personas sentimos miedo, ya sea por algo pasado, presente o futuro. Negar nuestro miedo es negar parte de nuestra condición humana. Puesto que el miedo es algo inherente a la humanidad todos lo percibimos. Lo que nos convierte en cobardes no es la percepción del miedo sino su evitación. Por tanto, tengamos claro que por tener miedo no somos cobardes. Es nuestra decisión de cómo abordarlo lo que nos convertirá en valientes o en todo lo contrario.

Una madre que se queda viuda, con 2 hijos que mantener, sin ingresos económicos fijos. ¿Sentirá miedo ante su situación? Por supuesto que sí. ¿Será cobarde? No, porque una madre tiene motivos de sobra por los que luchar, en este caso sus 2 hijos. Seguramente buscará y conseguirá tantos empleos como sean necesarios para mantener a su hijos. Fijaos la fortaleza de la relación de descendencia en el ser humano. Ese instinto de protección materno y paterno-filial es más fuerte que cualquier contratiempo o cualquier excusa. El proteger a “los nuestros” nos empuja a hacer lo que sea, como sea y cuando sea.

“No puede uno ser valiente si le han ocurrido sólo cosas maravillosas”. Mary Tyler Moore (1936-?). Actriz

Un hombre de 40 años que ha estado cuidando a su madre enferma durante los últimos 25 años de vida, desde que él tenía 15. Es el menor de 3 hermanos. Los dos casados y él soltero. No tiene amigos porque siempre ha estado de cuidador 24 horas al día. El día que su madre fallece él siente que no tiene vida porque dejó de construirla durante sus últimos 25 años. Tiene miedo a su realidad y se encierra en casa. Todo el mundo le dice que salga a la calle, que conozca a una chica, que salga con amigos (¿qué amigos?) y que si se queda en casa se morirá solo. Él sigue sin salir de casa. ¿Esa persona es cobarde? No, no es cobarde. No hay nadie más valiente que quien entrega 25 años de su vida a otra persona. Esa persona, sencillamente, no tiene motivos por los que vivir. Sin su madre, su gran motivo diario durante más de la mitad de su vida adulta, se siente desorientado, sin nada ni nadie a quien dedicarse.

“No hay hombre tan cobarde a quien el amor no haga valiente y transforme en héroe”. Platón (427 AC-347 AC) Filósofo griego.

Por este mismo motivo, los deportistas verdaderamente grandes realizan hazañas, simplemente porque tienen los motivos necesarios para lograrlas y la necesidad suficiente para intentarlo. Necesitan ganar títulos compulsivamente durante su carrera, porque esa es la muestra que certifica que han sido verdaderamente grandes. Por eso mismo, Michael Jordan volvió en 2 ocasiones tras una retirada a jugar a baloncesto y conseguir campeonatos, MVP, máximo anotador, mejor defensor, jugador con más de 40 años que más puntos ha anotado, etc. Sin embargo, en el caso de los deportistas el plano de estudio no se centra sólo en logros deportivos porque podemos ampliar el espectro de motivos a otras áreas como, por ejemplo, el nivel de vida que tienen que mantener.

“Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve”. Proverbio griego

Es típico que en la NBA un jugador realice una extraordinaria temporada en su último año de contrato. Motivos tiene de sobra: una gran campaña le asegura un suculento contrato multianual con el que garantizar su tranquilidad y la de su familia, así como sus más que probables inversiones y negocios fuera del baloncesto. Por este motivo, es típico también que una vez que un jugador de nivel medio realiza la campaña de su vida y es renovado, al año siguiente desaparezca de la faz del mundo de las estrellas de su deporte y cobre un sustancioso contrato que no justifica con sus actuaciones actuales. Ese acto de valentía el año anterior rindiendo a un nivel espectacular no tiene sentido cuando ya ha conseguido el contrato que tanto le motivaba.

Ejemplos hay miles. Tú mismo podrás encontrar en tu familia motivos más que de sobra para saber que fuiste valiente cuando tuviste que serlo y que has sido cobarde cuando no tenías un motivo que te diera alas. Recuerda cuánto estudiaste cuando tenías que aprobar ese examen que te faltaba para concluir tus estudios, recuerda cuántas horas extras haces en tu trabajo para que tu jefe esté contento contigo y así tu familia cuente con tu sueldo. Como ves, no hay que ir a jugadores de la NBA para buscar actos de valentía.

En conclusión, no te creas la persona más valiente del mundo sino la más motivada. No te creas la persona más cobarde, sino tal vez la más desmotivada. Tu responsabilidad es encontrar la motivación. Si la tienes tu obligación es explotarla. Si no la tienes, afronta que tu realidad no te satisface y busca nuevos retos que te estimulen. Tú tienes el control. No hay nada escrito en tu vida más que lo tú redactes.

Entrada patrocinada por: TERAPIA ONLINE

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